Cada persona está llena de esperanzas, frustraciones, recuerdos olvidados, pensamientos escondidos que no queremos tener, pues sabemos que no son buenos. Al cerrar nuestros ojos cada noche, estos inventan aparecer “a veces” de una forma absurda donde nos muestran una realidad que no existe, donde aparecen misteriosas voces, multitud de imágenes, nos traen noticias de otra realidad, pues cuando despertamos y recordamos aquello que soñamos, nos dejan una rara sensación en nuestros sentimientos y pensamientos, existen ocasiones en que nos hacen cuestionar nuestra vida, otras veces, simplemente no prestamos atención, pero sabemos que están y que algo nos intentan decir.
Antiguamente se creía que los sueños podían predecir el futuro, en Egipto el Faraón, tenía un intérprete de sueños, este era una especie de sacerdote que le explicaba lo que debía hacer. Sin embargo, hoy en día sabemos que lo que éste hacia era simplemente descifrar y escuchar su inconciente, pues bien él señalaba lo que realmente está bien, lo que despierto no se atrevía a pensar, a decir o a hacer.
No obstante, hoy en día sabemos que los sueños son más importantes de lo que se entendía y estos ocultan lo que verdaderamente pasa por nuestra mente. Es esto lo que precisamente queremos explicar en este presente ensayo.
¿Cómo se forman los sueños? En nuestro aparato psíquico existen dos instancias generadoras de pensamientos, la segunda de las cuales posee el privilegio de que sus productos encuentran abierto el acceso a la conciencia, mientras que la actividad de la primera instancia es inconsciente en sí y no puede llegar a la conciencia sino pasando por la segunda. En la frontera entre ambas instancias, o sea en el paso de la primera a la segunda, se encuentra una censura que no deja pasar sino aquello que le agrada, deteniendo todo lo demás. Lo rechazado por la censura se encuentra en estado de represión. Bajo determinadas condiciones se transforma la relación de fuerzas entre ambas instancias, de modo que lo reprimido no puede ya ser reprimido por completo. Esto sucede, hallándose el sujeto dormido, por un relajamiento de la censura, y entonces, lo hasta el momento reprimido consigue abrirse camino hasta la conciencia. Mas como la censura no cesa jamás totalmente, sino que lo que hace es sufrir una disminución, tiene lo reprimido que tolerar transformaciones encaminadas a mitigar aquellos de sus caracteres que provocan la repulsa. Lo que llega a hacerse consciente es una especie de transacción entre lo intentado por una de las instancias y lo permitido por la otra.
Para entender lo que realmente sucede en nuestros sueños y donde nace esta teoría de que: “los sueños nos revelan porque de nuestro inconciente”. Debemos empezar por hablar del psicoanálisis, pues claro el padre del psicoanálisis es: Sigmund Freud, el término psicoanálisis designa varias cosas. Es un método de exploración del psiquismo humano y es también una terapéutica para el tratamiento de alguna neurosis y psico-neurosis. Freud junto con Josef Breuer, entre 1880 y 1881, atiende a un paciente con múltiples parálisis motores, inhibiciones y perturbaciones de la conciencia, pues claro que se da cuenta que al ponerla en un estado hipnótico, revela su real problema, eran recuerdos reprimidos que se manifestaban con las distintas parálisis y al dejarlos salir esta recobraba la movilidad. Sin embargo, no es hasta 1893, cuando hablo con Freud que deciden escribir el primer (de muchos otros textos), el artículo sobre, “el mecanismo psíquico de fenómenos histéricos”, libro que tratará sobre la histeria.
Breuer cargaba la inconciencia de algunos recuerdos en un estado mental particular, Freud se convenció de que había un móvil para su olvido y que la “sexualidad” imperaba un papel preponderante. Freud, durmió a una paciente y le dio libre marcha a sus pensamientos, se puso a contar en desorden todo lo que le saltaba por la cabeza, y de acuerdo a esto se puede decir que ha nacido la asociación libre, aquella en donde el paciente nombraba imágenes fútiles, absurdas. No obstante, cuando Freud le pedía al paciente que este recordara los sucesos que se relacionaban con el trastorno, este ejercía una especia de resistencia. Pues claro, Freud se cuestionó como descomponer esa Resistencia, y para esto encontró la idea de contribuir con el sueño, un género de asociación libre a los sueños. Se dio cuenta de que con los sueños no existiría censura alguna, se esforzó por interpretar los sueños, por descifrar lo que se ocultaba tras un disfraz. Pues bien, la interpretación de los sueños procede acerca de los procesos que ocurren en los estratos inconcientes del alma.
La “fuerza” impulsora, es una aspiración inconciente, reprimida durante el día. Pues claro durante tampoco se cancela el dormir del todo, la censura del sueño, que es un moción inconciente de deseo. Sin embargo, el proceso del sueño se tropieza con hechos asombrosos, como ciertos objetos, ciertas situaciones, ciertas relaciones están figuradas en el sueño como los símbolos, aquello que el soñante emplea sin pecar de ignorancia su significado.
Cabe destacar que Freud descubre un nódulo central de estos sueños, que sería la conflictiva edípica, lo que significa que el deseo excita al sueño, y esto estaría asociado a la sexualidad infantil. Según él, los sueños desplegarían un discurso que no se agota, sino que, se trataría de un texto que remitiría a una significación. Lo inconsciente, lugar donde el cual, los sueños se nos presentan como una articulación de un guión que intentamos disfrazar de cierto deseo. Por tanto, este deseo estaría asociado a la temática edípica.
Las creaciones de los sueños se deleitarían con el traspaso de intensidad psíquica que hace desde aquellas representaciones chocantes para la conciencia, hasta otras indiferentes e inofensivas.
Para Freud los sueños constituyen un escenario privilegiado, citaremos un extracto de un texto donde apreciaremos lo mencionado anteriormente: “Para nosotros no hay en el sueño nada accidental o indiferente, ya que precisamente por la elucidación de tales detalles en apariencia tan insignificantes y no motivados es como llegamos a obtener la información que nos interesa.” 1. Los sueños serían entonces una vía por la que puede pasar a la consciencia aquel material psíquico, que producto de una resistencia ha quedado exilado y reprimido del inconciente.
Sin embargo cuando en los sueños aparece la muerte de personas cercanas, se despliega un deseo de querer dar muerte a una de las figuras parentales, aquí podríamos decir que existe una triangulación edípica, aquella donde aparece el padre del mismo sexo como un competidor, son como estorbos que compiten,
1. Freud Sigmund, Introducción al Psicoanálisis, (1948), pág. 113.
ya sea para el varón el padre y para la niña la madre, aunque esto no excluye que se tengan sentimientos amorosos hacia el padre del mismo sexo.
Cabe destacar que Freud sostiene que los sueños además de que tienen un significado y un lugar específico en las actividades psíquicas de la vigilia, también tienen una estructura psicológica llena de significación y que puede interpretarse de acuerdo a ciertos principios. También Freud señala que el simbolismo es una manera de expresión que no se ha adquirido nunca individualmente, sino que data de muchos siglos.
Sin embargo para autores como Jung y Fromm, han sostenido que los sueños pueden ser la expresión de un conocimiento genuino y una gran penetración de la vida del que sueña o de la de otros.
Para concluir podemos decir que los sueños y el psicoanálisis están relacionados, nos alcanzamos dar cuenta que a tavés de la Teoría de Freud, se encarga de entender aquello que el inconciente intenta decirnos (mientras la censura es menor cuando dormimos). También nos pudimos dar cuenta que existen autores que más tarde criticarían a Freud, aquellos que señalan que todos los símbolos encontrados en el sueño no son netamente sexuales, como Freud los hace presentarse, algo referido a lo sexual. No es posible decir que lo que es literal y lo que es metáfora.
También mencionamos que de lo dicho hasta ahora concluimos que los sueños comprensibles y con un sentido claro son francas realizaciones de deseos; esto es, la situación del sueño constituye en ellos la satisfacción de un deseo conocido de la conciencia, que ha quedado sin realizar en el día y es digno de interés.
En cuanto a los sueños oscuros y embrollados, también suponen la realización de un deseo, lo que ocurre es que el deseo ha sucumbido a la represión y es extraño a la conciencia; estos sueños son realizaciones disfrazadas de deseos reprimidos.
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