
Es necesario detenerse un instante para pensar y preguntarse qué es realmente la Cuenca del Pacífico. Primero que todo, definiré que es un espacio geográfico que cubre más de la mitad del globo y representa el concepto de un borde terrestre litoral que encierra al Océano de mayor extensión y profundidad que existe, el Pacífico. Pues bien debemos entender y aclarar que este borde litoral, a su vez es la puerta de entrada y salida a la más grande superficie terrestre continental del mundo, estableciendo así un gigantesco mercado consumidor y productor.
Dado las enormes distancias que encierra la Cuenca, se hace preciso separarlas bajo un criterio geográfico, lo que da origen a cuatro agrupaciones de Estados contiguos geográficamente entre sí: La Cuenca Americana, La Cuenca Asia-Pacífico, La Cuenca Australia-Pacífico y La Cuenca Polinésica u Oceánica.
Asimismo, si organizamos el mundo en cuatro cuadrantes, ya sea, Hemisferio Norte, Hemisferio Sur, Hemisferio Occidental y Hemisferio Oriental, obtenemos que una de las principales características del desarrollo de la civilización y de la cultura, se encuentra esencialmente en los cuadrantes ubicados y situados hacia el norte.
Ahora bien, en el presente trabajo mencionaré y analizaré, las relaciones que existen entre si y el tratado de libre comercio de dos grandes países pertenecientes a la Cuenca del Pacífico: México y Chile.
TRATADO de LIBRE COMERCIO entre MÉXICO y CHILE.
Al iniciarse 1990, México y nuestro país ni siquiera mantenía relaciones diplomáticas, el comercio era muy limitado, localizado y restringido para ambos países. Pues bien todo esto cambió desde 1999 y hasta nuestros días, puesto que gracias al Tratado de Libre Comercio, la economía en entre ambos países creció considerablemente. Poseemos flujos, crecientes y “oleadas” de bienes, servicios, comunicaciones, turísticos e incluso, propiedades artísticas.
Por tanto, mencionaré unos breves antecedentes sobre lo que es y en qué consiste el Tratado de Libre Comercio entre Chile y México.
Este “Convenio” fue firmado en Abril del año 1998 y posteriormente ratificado en agosto de 1999 con el marco de la Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI). Este Acuerdo consta de veintitrés capítulos, en donde tenemos:
El capítulo I, nos señalará los “objetivos del acuerdo”.
El capítulo II, tratará de los “programas de liberación”.
El capítulo III, afirmará el “origen”, del acuerdo.
El capítulo IV, punteará sobre el “sector Automotor”.
El capítulo V, rotulará las “Cláusulas de Salvaguardia”.
El capítulo VI, marcará las “prácticas desleales de comercio”.
El capítulo VII, nos hablará de los “Tratamientos en Materias de Tributos Internos”.
El capítulo VIII, señalará también las “Compras Gubernamentales”.
El capítulo IX, mencionará las “Inversiones”.
El capítulo X, aludirá a lo que esté relacionado con el “Transporte Marítimo y Aéreo”.
El capítulo XI y el capítulo XII, se referirá a las “Normas Técnicas”.
El capítulo XIII, nombrará otras “Armonizaciones y Encuadramientos”.
El capítulo XIV, señalará lo relacionado con las “Cooperaciones Económicas”.
El capítulo XV, tratará todo lo relacionado con la “Promoción Comercial”.
El capítulo XVI, afirmará sobre las “Soluciones de Controversias”.
El capítulo XVII, mencionará lo concerniente con las “Administraciones del Acuerdo”.
El capítulo XVIII, marcará la “Vigencia” del acuerdo; que por cierto es indefinida desde el momento en que se firma.
El capítulo XIX, nos muestra las “Denuncias”, es decir el País que quiere desligarse debe comunicar con 180 días de anticipación.
El capítulo XX, señalará “Otras Dispocisiones”.
El capítulo XXI, aludirá a la “Adhesión”, es decir queda abierto a la “adhesión” de los demás países miembros de la ALADI.
Finalmente, el capítulo XXII, señalará las “Disposiciones Transitorias”.
Como principal objetivo, el Tratado pretende estimular la expansión y la multiplicidad del comercio, promoviendo así la competencia “Leal” entre ambos.
Claramente este Acuerdo estableció un nuevo modelo de integración y que tiene por objetivo acrecentar las relaciones mercantiles bilaterales. En materia de comercio de servicios, Chile y México abrieron sus mercados a los prestamistas de servicios (comunicacionales, servicios profesionales, transporte marítimos, aéreos, turismo, de cargas, etc.) y que esto estimulará el crecimiento de los comercios de servicios. Pues bien, debo mencionar que México y Chile incluyeron en su tratado una dimensión bastante compleja del comercio mundial, la propiedad intelectual (artículo 37, capítulo XX), permitiendo así la protección a los derechos del autor, del artista, de intérpretes y señales de satélite transportadoras de programas.
Otro aspecto de relevancia que está presente en este Tratado es o son las denominaciones de origen, es decir, entiéndase que todo aquel producto originario en Chile conservará el nombre nativo en México, ejemplo “Pisco” y, por su parte, Chile conservará el nombre nativo de cualquier producto originario de México, ejemplo “Tequila” y “Mezcal”.
También se debe mencionar que se establecen la exigencia del uso de marcas de fábrica, considerando así la competencia leal, beneficiando la inversión, evitando la copia y la creación.
Es así que, como México y Chile, concordaron respecto del arquetipo de modelo de acuerdo que apetecían negociar.
Pues bien al momento de elaborar estas normas se asumió especial cuidado con los productos de ambos países para que así, el uno y el otro pudiesen beneficiarse con las disposiciones del Tratado sin transformar sus fuentes normales de suministro.
Se debe mencionar que el Acuerdo vislumbra derechos y necesidades adaptables al desarrollo, como las medidas sanitarias, es decir que cada país puede adoptar prevenciones para una salvaguardia a la vida y/o salud humana, vegetal y animal.
Igualmente, este Tratado también refiere a lo relacionado con las comunicaciones, ya sea, todo lo respectivo con el acceso y uso de redes o prestaciones estatales de telecomunicaciones, y aún así incluye el acceso y uso de redes privadas para las comunicaciones.
También registra la importancia de tener legislaciones que certifiquen circunstancias de acceso a mercados equitativos y acrecienten la competencia leal, tanto pública como privada. Lo mencionado anteriormente se llega a lograr a través de dos componentes:
El primero: legislación en materia de competencia
El segundo: disposiciones en materia de monopolios y empresas del Estado.
Pues bien se debe mencionar un punto bien controvertido que éste Acuerdo consta, la protección a la propiedad intelectual. Debemos tomar en cuenta que esto es, o llega a ser, un elemento de importancia para incitar y acrecentar la invención tecnológica y las creaciones artísticas, literarias y musicales. Asimismo, se instauran los derechos del autor, artistas, intérpretes, productores, etc. . También se salvaguardará las señales de satélites portadores de programas. Del mismo modo, las marcas de servicios adoptarán el mismo nivel de resguardo que las de los productos. Debo mencionar que todo lo señalado antes está plasmado en el Capítulo XV, ya referido inicialmente.
Claramente el país que no esté de acuerdo con lo dicho o simplemente pretende retirarse y/o desligarse del Tratado de Libre Comercio, debe comunicar con ciento ochenta días de anticipación al respectivo país, esto está señalado y mencionado en el capítulo XIX.
Este Acuerdo manifiesta instituciones que están comprometidas a la aplicación, administración y gestión del Tratado. En este caso es la “Comisión de Libre Comercio”, organismo esencial del Acuerdo. A esta la integran:
· El “Ministro de Relaciones Exteriores de Chile”, Alejandro Foxley.
· El “Secretario de Comercio y Fomento Industrial de México”.
También puedo mencionar que, debido a que México y Chile poseen salida al mar, esto beneficia notablemente e incluso hace más expedito el trayecto de los bienes y servicios de cada país.
Finalizando el trabajo, se puede concluir, que gracias a la suscripción del Acuerdo, Chile ha incrementado su intercambio comercial, en donde este se vio enormemente afectado positivamente, puesto que el crecimiento de la economía se alzó casi en ocho veces.
Ahora mismo, en nuestra actualidad poseemos fabulosas crecientes, donde las notamos en: bienes, servicios, telecomunicaciones, aéreos y marítimos, e incluso así como intercambios culturales y turísticos.
También se puede ver que las cifras de exportaciones de Chile a México se han multiplicado en más de veinte veces en este período.
Debo mencionar que en el Gobierno anterior de Ricardo Lagos, la canciller, ministra de Relaciones Exteriores, Soledad Alvear, junto con el canciller mexicano, Luis Ernesto Derbez, concordaron que, entre México y Chile existe un potencial notable para profundizar y ahondar las relaciones en todos los ámbito y perímetros existentes, de manera especial en lo económico y asimismo también no dejando de lado lo relacionado con lo tecnológico, lo científico y lo cultural.
Además hemos visto que, a pesar de que nuestros países estén alejados, en términos geográficos, que podría ser un factor en contra, gozamos de una verdadera zona de libre comercio.
Definitivamente, puedo decir que México ha sido y seguirá siendo un país que nos entregará muchos “frutos” y puedo señalar que Chile acertó y se benefició al firmar un Tratado de Libre Comercio con aquel país.
BIBLIOGRAFÍA.
· http://www.ugm.cl/pacifico/
· México y la Cuenca del Pacífico, Centro universitario de Ciencias Sociales y Humanidades, Universidad de Guadalajara, abril – junio de 1999.
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