martes, 4 de septiembre de 2007

El miedo del otro, es lo contrario al amor.


El hombre imaginario vive en una mansión imaginaria rodeada de árboles imaginarios a la orilla de un río imaginario
De los muros que son imaginarios penden antiguos cuadros imaginarios irreparables grietas imaginarias que representan hechos imaginarios ocurridos en mundos imaginarios en lugares y tiempos imaginarios
Todas las tardes tardes imaginarias sube las escaleras imaginarias y se asoma al balcón imaginario a mirar el paisaje imaginario que consiste en un valle imaginario circundado de cerros imaginarios
Sombras imaginarias vienen por el camino imaginario entonando canciones imaginarias a la muerte del sol imaginario Y en las noches de luna imaginaria sueña con la mujer imaginaria que le brindó su amor imaginario vuelve a sentir ese mismo dolor ese mismo placer imaginario y vuelve a palpitar el corazón del hombre imaginario.

Nicanor Parra
“El Hombre Imaginario”
Hojas de Parra
Santiago, Ganímedes. 1985




"El miedo del otro es lo contrario al amor. Uno se olvida de esto cuando piensa que el amor está ligado al erotismo, a la sexualidad y los placeres carnales. La cuestión del amor se opone al odio, es decir, al miedo de los demás. El odio nace del miedo. Y resulta que actualmente vivimos una desintegración de la unidad de poblamiento”.
"Ahora en la ciudad virtual, la familia no se expande más, se desintegra".[1]

Cada día, como hombres que somos, nos vemos enfrentados a situaciones y/o a acciones en donde debemos desafiar a algo tan impalpable y que va acechando nuestras vidas sin detención alguna, la tecnología, aquella en donde las comunicaciones, ya sean el Internet, “Chat”, e-mail, televisión, radio y hasta el mismo teléfono, va creando un ambiente que rompe con el esquema de la comunicación “sana” que dos personas pueden llegar a tener. Pues bien, se puede decir que si estos individuos, haciendo referencia a aquellos que ocupan estas tecnologías, quieren o pretenden llegar a un estado de comunicación entre si, lo lograran siempre y cuando estén “equipados” con estos implementos y así juntarse por algo llamado como “transmisión electromagnética”.
Ahora bien, basándome en el libro de Paul Virilio podré señalar como este intenta reflexionar acerca de cómo manejar ese tiempo virtual que él llama así, aquel tiempo que rompe con toda relación de pareja y amistad. Citaré un extracto del libro donde se puede apreciar como el autor nos intenta decir que debemos manejar la lengua, o más que eso, debemos volver a conversar: “Cuando uno se priva de la lectura y de la escritura, uno se priva de la palabra, por lo tanto, del otro. La socialización se hace a través de la lengua, las lenguas. La primera manera de amarse es a través de la palabra. Esta necesidad social se ve fuertemente amenazada por las tecnologías de la información".[2]. Aquí se puede apreciar que él nos intenta decir que la tecnología es algo que nos va arrastrando a una pérdida del propio cuerpo, al desgaste de las relaciones que establecemos con la naturaleza, sin darnos cuenta vamos desaprovechando nuestro entorno, menoscabando a nuestro prójimo, dilapidamos nuestras relaciones con los demás, aunque debemos decir que toda tecnología trae consigo cosas buenas y malas, pero en este caso yo diré que son mas “destacables” las situaciones malas, ejemplo claro en donde Paul Virilio nos da a conocer lo que perdemos cuando viene a implantarse la tecnología. El ascensor conlleva a la eliminación de la escalera, el ferrocarril subterráneo nos lleva a la pérdida del paisaje. No puede ser que estemos llegando a un punto en donde la tecnología sea mucho más fuerte que la relaciones entre hombres, no podemos dejar pasar atónitos como cada día perdemos nuestro mundo real y percibimos que se nos “implanta” un mundo virtual, en donde desperdiciamos nuestro cuerpo, en donde el “ciber-sexo”, el “ciber-amigo”, las “ciber-amistades”, arrancan con algo que es el contacto entre seres.
Debo enfatizar mi posición de acuerdo con respecto a lo que Paul Virilio habla de una posibilidad de un “accidente global”, toda tecnología por muy buena que parezca ser trae consigo su lado oscuro y/o negativo, con la creación del barco surgió el riesgo del hundimiento, con el invento del avión nació el riesgo de las caídas.
Cabe destacar que en el cibermundo, Paul Virilio, nos habla de una velocidad absoluta, que está relacionada con el poder absoluto, con el control absoluto, es casi como un poder divino, la omnividencia y la omnipotencia, donde no tiene nada que ver con la democracia, sino que es más bien una tiranía pura, ya que esta tiende a liquidar con la reflexión del hombre, y en cambio la democracia es solidaria, no solitaria como la suele ser la tiranía.
Estamos perdiendo nuestro cuerpo, nuestras ideas y nuestro mundo. Pues bien, se puede decir que la televisión es un medio ya muerto, “no-sobreviviente”, ya que el cine la esta reemplazando cada día más. La pérdida del mundo propio, la pérdida del cuerpo propio debe ser algún día compensada, de lo contrario esto se volverá insostenible entre nosotros. Tenemos que de algún modo recuperar el tacto de caminar, el tacto de percibir, el tacto de nuestros sentidos, porque cada vez que pasa el tiempo lo estamos inutilizando. Pero yo creo que en algún momento esto tendrá su choque, regresaremos y le restituiremos a nuestra madre tierra lo que algún día hemos desaprovechado.
Pero basta de críticas al hombre, ya que ahora haré referencia al manifiesto del surrealismo, de acuerdo a este podré decir que André Bretón en su libro éste hace una reflexión respecto a que el hombre es un soñador “sin remedio”, y que irremediablemente se convierte en un niño, se siente inmerso en ese pasado no tan lejano de la infancia donde las cosas y las situaciones eran maravillosas, extraordinarias, sorprendentes, pero que a través de los tiempos los educadores han ido despedazando. Bretón nos habla de una imaginación, algo que se acumula. Citaré un extracto donde hace mención a esa imaginación: “Amada imaginación, lo que más amo en ti es que jamás perdonas”[3]. A pesar de todo hemos recibido una conciencia, que está relacionada con una libertad espiritual única, aquella que debemos utilizar sabiamente, y esa libertad es la imaginación, la que se mencionaba anteriormente. Se puede apreciar en la siguiente cita como André Bretón ve a la imaginación:
“Tan sólo la imaginación me permite llegar a saber lo que puede llegar a ser”[4]
También podemos hablar de una imaginación que está asociada con la locura, en donde nos dice que sólo el loco es víctima de su propia imaginación. En este segmento se puede aprecia como relaciona la imaginación con la locura: “No será el miedo a la locura lo que nos obligue a bajar la bandera de la imaginación”.[5]
Cabe destacar que Bretón tiene un cierto recelo cuando habla de la actitud realista del hombre, ya que la considera como el resultado de la mediocridad, trata a la novela donde dice que los personajes que no son “llamativos” de algún modo, no contribuyen con nada, absolutamente nada, con el efecto estético que generalmente producen las novelas.
Paul Virilio, nos critica a un hombre que se está alejando y está desaprovechando el contacto humano debido a la tecnología que invade nuestros espacios y André Bretón critica a un hombre que está sujeto a una imaginación, que depende de uno si la dejamos pasar o somos producto de ella.
Aunque yo me pregunto: ¿Podremos ser fruto de una imaginación y consecuencia de una invasión de tecnología a la vez?. Pues yo creo que no. Todo depende de nosotros si queremos ser secuela de una irrupción de tecnología y desperdiciar nuestra imaginación.
[1] [1] Virilio Paul, Cibermundo ¿Una política suicida?, Editorial Les Editions Textuel, París, 1997.
[2] Virilio Paul, Cibermundo ¿Una política suicida?, Editorial Les Editions Textuel, París, 1997.
[3] Bretón André, Manifiesto del Surrealismo, Primer Manifiesto, Editorial Jean-Jacques Pauvert, Madrid, 1969.
[4] Bretón André, Manifiesto del Surrealismo, Primer Manifiesto, Editorial Jean-Jacques Pauvert, Madrid, 1969.
[5] Bretón André, Manifiesto del Surrealismo, Primer Manifiesto, Editorial Jean-Jacques Pauvert, Madrid, 1969.

R.E.E



Romanticismo en España.

Primero que todo debemos entender que el Romanticismo llega a España con retraso, es decir, que hay una diferencia temporal en cuanto al resto de los países europeos. Este movimiento cultural y político se origina en Alemania a fines del siglo XVIII, como una respuesta al Neoclasicismo y al racionalismo existente de la época. Cabe mencionar, que se buscaba quebrantar con la costumbre o tradición neoclásica y predominar así el sentimiento.
En Alemania, Inglaterra y Francia, surge un nuevo romanticismo, en donde el romanticismo alemán, pretendió ser un movimiento unitario, es decir, experimentar y permitir que la imaginación fuese lo más importante para la creación literaria. Se encontrará como exponente máximo a Friedrich Schlegel. El romanticismo Francés, pretendió resaltar la sensibilidad y la belleza por las cosas, se encontrará como exponente máximo a Jean-Jacques Rousseau. El romanticismo Inglés, pretendió mostrar la sensibilidad exacerbada, presentó también, una imagen del peregrino, del héroe viajero pero mostrando un traslado dentro de uno mismo, sólo el poeta era capaz de hacer este viaje, en donde podía encontrar una verdad, es decir, que eran considerados como elegidos, se encontrará como exponente máximo a Thomas Chatterton.
Ahora bien, la poesía del Romántico Español buscaba experimentar una poética que considerara el estilo personal, en donde, se daba cabida a la imaginación y crear un nuevo arte. Asimismo, debido a la crisis de las creencias se pretendió abandonar un fin pedagógico y rescatar “el yo”, en donde la búsqueda de este se planteaba como una teoría de identidad – donde esta tenía que ver con el rescate de la identidad a través de las fábulas - y un idealismo. En el Romanticismo Español, se presentó una ruptura de las formas afrancesadas, los poetas vuelven al tradicionalismo, no hay un rescate de los personajes clásicos como Ulises, sino que se vuelve al pasado medieval. Pues bien, las características del Romanticismo Español, se muestran como, en primer lugar, la conciencia del yo como identidad independiente, la preeminencia del sentimiento frente a la razón, la particularidad frente a lo clásico y por último, mostrar una obra anómala, abierta e inconclusa. En cuanto a los héroes románticos se presentan como arquetipos de rebeldía, un héroe revolucionario, aquel que se considera más libre frente a la vida. Los poetas románticos escogen los ambientes nocturnos y angustiosos, buscando la superstición y lo exótico, aquello que para los ilustrados era ridículo. También en el Romanticismo se acrecentó el restringido lenguaje, dando aceptación a lo extravagante.
Del mismo modo, el poeta se siente como al borde de un abismo, ya que, el mundo no comprende la sensibilidad del romántico. Este poeta se enamora del sentimentalismo de la amada, y su dolor yace en el hecho de que sabe que va a morir por esta, pero para este poeta romántico siempre va a ser una mujer ángel, bondadosa y virginal. En segundo lugar, encontraremos que este poeta también se enamora de la mujer fatal, imagen representada como una pantera, endemoniada, la mujer que no corresponde al amor del poeta se muestra como devoradora.
La poesía española presentó dos vertientes: una neoclásica y una experimental. La primera vertiente, busco paralizar la experimentación con el propósito de frenar o parar la aberración poética, atentar contra las categorías que estaban frente al orden. Es un estilo conservador u ortodoxo. La segunda vertiente es la experimental, aquella que corresponde a la heterodoxa o liberal, prefiere la sensibilidad en contra de la razón, no se trata de un instinto, sino que es el paso de la sensibilidad por la razón. Los poetas de esta vertiente mostraron a una poesía como un juego.
Asimismo, en el Romanticismo Español veremos que se divide en tres periodos literarios: Prerromanticismo, Romanticismo – como auge o esplendor-, Postromanticismo.

En el Prerromanticismo, los poetas presentar rasgos románticos pero privilegian mucho más la sensibilidad, intentan rescatar el romancero, frenar todo tipo de renovación en España. También se ve que los poetas enuncian sus emociones más tristes, se muestra una naturaleza adornada y tranquila. En este periodo encontraremos a Gertrudis Gómez de Avellaneda, quien se asume como poeta y la temática que rescata es el sensualismo y el erotismo, el rescate del cuerpo femenino, no se busca una igualación, pero sí hay una exacerbación de los sentimientos de las mujeres. Es la mujer la que se identifica con la luna. En su poema: “A la poesía”, se ve como muestra a una mujer que se compara con lo alto, con lo relacionado con lo divino y con la luna.
Citaré dónde se ve claramente lo mencionado anteriormente:

“Mas yo doquier te miro;
Doquiere el alma estremecida siente
Tu influjo inspirador. El grave giro
De la pálida luna, el refulgente
Trono de sol, la tarde, la alborada. . .,
Todo me habla de ti con voz callada.”
(Gertrudis Gómez de Avellaneda, “A la poesía”, página 136 – 137).

En el Romanticismo, importa más la lírica, intentan rescatar la poesía del siglo de oro. Se muestra asimismo un realismo y un liberalismo, en donde el primero, copia del liberalismo, se mezcla y cobra vida nueva, pues bien, a diferencia del segundo, este se presenta como la lucha de los pueblos, quienes quieren separarse de Castilla. Aunque se debe mencionar, que finalmente no triunfa el liberalismo, ya que, el tradicionalismo es lo que marca en España. Este periodo es considerado como el apogeo o el máximo esplendor del romanticismo español. Encontraremos a José Zorrilla, aquel autor que cultiva y rescata en su teatro como en lo lírico la temática del romance, también intenta burlar o faltar el respeto a la muerte, en él se ve la imagen típica de las ruinas. Citaré su poema “Soneto” en dónde se ve claramente lo mencionado anteriormente:

“Con el hirviente resoplido moja
El ronco toro la tostada arena;
La vista en el jinete, alta y serena,
Ancho espacio buscando el asta roja.
Su arranque audaz a recibir se arroja,
Pálida de valor, la faz morena,
E hincha en la frente robusta vena
El picador, a quien el tiempo enoja.
Duda la fiera; el español la llama:
Sacude el toro la enastada frente,
La tierra escarba, sopla y desparrama.
Le obliga el hombre, parte de repente,
Y, herido en la cerviz, húyele y brama,
Y en grito universal rompe la gente.”
(José Zorrilla, “Soneto”, página 168).

Por último, en el Postromanticismo, encontraremos que este periodo se ubica fuera de la época de apogeo, ya que pretenden desligarse de lo clásico. Comienza una nueva etapa la que se divide en dos vertientes: la primera es la Andaluza – Folclórica – y la segunda es la Alemana. Los autores de esta época pretendían que sus almas estuvieran en armonía, presentan lo místico y lo espiritual como lo predominante. La muerte la presentan como castigo o como salvación. También se ve la exaltación de los sentidos y de los paisajes románticos. En este periodo encontraremos a Rosalía de Castro y a Gustavo Adolfo Bécquer.
En Rosalía de Castro, veremos como se privilegia la sensibilidad, hay una duda de la fe, puesto que si no hay un Dios el poeta está vacío. El tenebrismo implica las condiciones que han llevado al caos. Su poética es considerada regionalista, ya que describe muy bien a Galicia. Debido a lo último mencionado se ve como la exacerbación del paisaje es notable en su poesía.
Citaré su poema “En las orillas del sar”, dónde se ve lo mencionado anteriormente:

° En cuanto a la duda sobre la fe y sobre el Dios:
“¡Qué horrible sufrimiento!¡Tú tan sólo
Lo puedes ver y comprender, Dios mío!.
¿Es verdad que los ves? Señor, entonces,
Piadoso y compasivo
Vuelve a mis ojos la celeste venda
De la fe bienhechora que he perdido,
Y no consientas, no, que cruce errante,
Huérfano y sin arrimo,
Acá abajo los yermos de la vida,
Más allá las llanadas del vacío.”
(Rosalía de Castro, “Orillas del sar”, página 77 – 78).

° En cuanto al tenebrismo:
“y afligido mi espíritu, apenas
De su cárcel estrecha y sombría
Osa dejar las tinieblas
Para bañarse en las ondas
De luz que el espacio llenan”.
(Rosalía de Castro, “Orillas del sar”, página 69).

° En cuanto a la exacerbación del paisaje:
“desde lejos los bosques y alturas
Y los floridos senderos
Donde en cada rincón me guardaba
La esperanza sonriendo.”
(Rosalía de Castro, “Orillas del sar”, página 69).

En Gustavo Adolfo Bécquer, veremos que su poética pertenece a la vertiente Andaluza, tradicionalista, ya que, va al pasado medieval. Bécquer, exalta al poeta sufrido, siempre con la añoranza de un pasado, la sensibilidad, los sentidos y la imaginación se unen y presentan la armonía. El tema que predomina en el es el amor, donde se muestra a través de una musicalidad. Describe los lugares de una manera pictórica, como si fuera una pintura. El lenguaje no es tan recargado, es más bien simple y mucho más directo. No hay rima, se ocupa el verso libre. Y lo que más se repite es el yo, no se desdibuja sino que habla como si fuera una autobiografía. Acá se ven los dos tipos de mujeres: la malvada y la ángel, por lo que el hombre se enamora de un ideal. Caracteriza al romántico como un ser naufragado de sí mismo.
Citaré su poética para ver como se muestra la enunciación lírica mencionada anteriormente:
“yo nada en el vacío,
(. . .)
Yo soy el fleco de oro
(. . .)
Yo soy la ardiente nube
(. . .)
Yo soy nieve en las cumbres
(. . .)
(Gustavo Adolfo Bécquer, página 46).

° En cuanto a la amada:
“¡No admiró tu olvido! Aunque de un día
Me admiró tu cariño mucho más;
Porque lo que hay en mí que vale algo,
Eso. . . ¡ni lo pudiste sospechar!
(Gustavo Adolfo Bécquer, poema 36, página 73).