El hombre imaginario vive en una mansión imaginaria rodeada de árboles imaginarios a la orilla de un río imaginario
De los muros que son imaginarios penden antiguos cuadros imaginarios irreparables grietas imaginarias que representan hechos imaginarios ocurridos en mundos imaginarios en lugares y tiempos imaginarios
Todas las tardes tardes imaginarias sube las escaleras imaginarias y se asoma al balcón imaginario a mirar el paisaje imaginario que consiste en un valle imaginario circundado de cerros imaginarios
Sombras imaginarias vienen por el camino imaginario entonando canciones imaginarias a la muerte del sol imaginario Y en las noches de luna imaginaria sueña con la mujer imaginaria que le brindó su amor imaginario vuelve a sentir ese mismo dolor ese mismo placer imaginario y vuelve a palpitar el corazón del hombre imaginario.
Nicanor Parra
“El Hombre Imaginario”
Hojas de Parra
Santiago, Ganímedes. 1985
"El miedo del otro es lo contrario al amor. Uno se olvida de esto cuando piensa que el amor está ligado al erotismo, a la sexualidad y los placeres carnales. La cuestión del amor se opone al odio, es decir, al miedo de los demás. El odio nace del miedo. Y resulta que actualmente vivimos una desintegración de la unidad de poblamiento”.
"Ahora en la ciudad virtual, la familia no se expande más, se desintegra".[1]
Cada día, como hombres que somos, nos vemos enfrentados a situaciones y/o a acciones en donde debemos desafiar a algo tan impalpable y que va acechando nuestras vidas sin detención alguna, la tecnología, aquella en donde las comunicaciones, ya sean el Internet, “Chat”, e-mail, televisión, radio y hasta el mismo teléfono, va creando un ambiente que rompe con el esquema de la comunicación “sana” que dos personas pueden llegar a tener. Pues bien, se puede decir que si estos individuos, haciendo referencia a aquellos que ocupan estas tecnologías, quieren o pretenden llegar a un estado de comunicación entre si, lo lograran siempre y cuando estén “equipados” con estos implementos y así juntarse por algo llamado como “transmisión electromagnética”.
Ahora bien, basándome en el libro de Paul Virilio podré señalar como este intenta reflexionar acerca de cómo manejar ese tiempo virtual que él llama así, aquel tiempo que rompe con toda relación de pareja y amistad. Citaré un extracto del libro donde se puede apreciar como el autor nos intenta decir que debemos manejar la lengua, o más que eso, debemos volver a conversar: “Cuando uno se priva de la lectura y de la escritura, uno se priva de la palabra, por lo tanto, del otro. La socialización se hace a través de la lengua, las lenguas. La primera manera de amarse es a través de la palabra. Esta necesidad social se ve fuertemente amenazada por las tecnologías de la información".[2]. Aquí se puede apreciar que él nos intenta decir que la tecnología es algo que nos va arrastrando a una pérdida del propio cuerpo, al desgaste de las relaciones que establecemos con la naturaleza, sin darnos cuenta vamos desaprovechando nuestro entorno, menoscabando a nuestro prójimo, dilapidamos nuestras relaciones con los demás, aunque debemos decir que toda tecnología trae consigo cosas buenas y malas, pero en este caso yo diré que son mas “destacables” las situaciones malas, ejemplo claro en donde Paul Virilio nos da a conocer lo que perdemos cuando viene a implantarse la tecnología. El ascensor conlleva a la eliminación de la escalera, el ferrocarril subterráneo nos lleva a la pérdida del paisaje. No puede ser que estemos llegando a un punto en donde la tecnología sea mucho más fuerte que la relaciones entre hombres, no podemos dejar pasar atónitos como cada día perdemos nuestro mundo real y percibimos que se nos “implanta” un mundo virtual, en donde desperdiciamos nuestro cuerpo, en donde el “ciber-sexo”, el “ciber-amigo”, las “ciber-amistades”, arrancan con algo que es el contacto entre seres.
Debo enfatizar mi posición de acuerdo con respecto a lo que Paul Virilio habla de una posibilidad de un “accidente global”, toda tecnología por muy buena que parezca ser trae consigo su lado oscuro y/o negativo, con la creación del barco surgió el riesgo del hundimiento, con el invento del avión nació el riesgo de las caídas.
Cabe destacar que en el cibermundo, Paul Virilio, nos habla de una velocidad absoluta, que está relacionada con el poder absoluto, con el control absoluto, es casi como un poder divino, la omnividencia y la omnipotencia, donde no tiene nada que ver con la democracia, sino que es más bien una tiranía pura, ya que esta tiende a liquidar con la reflexión del hombre, y en cambio la democracia es solidaria, no solitaria como la suele ser la tiranía.
Estamos perdiendo nuestro cuerpo, nuestras ideas y nuestro mundo. Pues bien, se puede decir que la televisión es un medio ya muerto, “no-sobreviviente”, ya que el cine la esta reemplazando cada día más. La pérdida del mundo propio, la pérdida del cuerpo propio debe ser algún día compensada, de lo contrario esto se volverá insostenible entre nosotros. Tenemos que de algún modo recuperar el tacto de caminar, el tacto de percibir, el tacto de nuestros sentidos, porque cada vez que pasa el tiempo lo estamos inutilizando. Pero yo creo que en algún momento esto tendrá su choque, regresaremos y le restituiremos a nuestra madre tierra lo que algún día hemos desaprovechado.
Pero basta de críticas al hombre, ya que ahora haré referencia al manifiesto del surrealismo, de acuerdo a este podré decir que André Bretón en su libro éste hace una reflexión respecto a que el hombre es un soñador “sin remedio”, y que irremediablemente se convierte en un niño, se siente inmerso en ese pasado no tan lejano de la infancia donde las cosas y las situaciones eran maravillosas, extraordinarias, sorprendentes, pero que a través de los tiempos los educadores han ido despedazando. Bretón nos habla de una imaginación, algo que se acumula. Citaré un extracto donde hace mención a esa imaginación: “Amada imaginación, lo que más amo en ti es que jamás perdonas”[3]. A pesar de todo hemos recibido una conciencia, que está relacionada con una libertad espiritual única, aquella que debemos utilizar sabiamente, y esa libertad es la imaginación, la que se mencionaba anteriormente. Se puede apreciar en la siguiente cita como André Bretón ve a la imaginación:
“Tan sólo la imaginación me permite llegar a saber lo que puede llegar a ser”[4]
También podemos hablar de una imaginación que está asociada con la locura, en donde nos dice que sólo el loco es víctima de su propia imaginación. En este segmento se puede aprecia como relaciona la imaginación con la locura: “No será el miedo a la locura lo que nos obligue a bajar la bandera de la imaginación”.[5]
Cabe destacar que Bretón tiene un cierto recelo cuando habla de la actitud realista del hombre, ya que la considera como el resultado de la mediocridad, trata a la novela donde dice que los personajes que no son “llamativos” de algún modo, no contribuyen con nada, absolutamente nada, con el efecto estético que generalmente producen las novelas.
Paul Virilio, nos critica a un hombre que se está alejando y está desaprovechando el contacto humano debido a la tecnología que invade nuestros espacios y André Bretón critica a un hombre que está sujeto a una imaginación, que depende de uno si la dejamos pasar o somos producto de ella.
Aunque yo me pregunto: ¿Podremos ser fruto de una imaginación y consecuencia de una invasión de tecnología a la vez?. Pues yo creo que no. Todo depende de nosotros si queremos ser secuela de una irrupción de tecnología y desperdiciar nuestra imaginación.
[1] [1] Virilio Paul, Cibermundo ¿Una política suicida?, Editorial Les Editions Textuel, París, 1997.
[2] Virilio Paul, Cibermundo ¿Una política suicida?, Editorial Les Editions Textuel, París, 1997.
[3] Bretón André, Manifiesto del Surrealismo, Primer Manifiesto, Editorial Jean-Jacques Pauvert, Madrid, 1969.
[4] Bretón André, Manifiesto del Surrealismo, Primer Manifiesto, Editorial Jean-Jacques Pauvert, Madrid, 1969.
[5] Bretón André, Manifiesto del Surrealismo, Primer Manifiesto, Editorial Jean-Jacques Pauvert, Madrid, 1969.
De los muros que son imaginarios penden antiguos cuadros imaginarios irreparables grietas imaginarias que representan hechos imaginarios ocurridos en mundos imaginarios en lugares y tiempos imaginarios
Todas las tardes tardes imaginarias sube las escaleras imaginarias y se asoma al balcón imaginario a mirar el paisaje imaginario que consiste en un valle imaginario circundado de cerros imaginarios
Sombras imaginarias vienen por el camino imaginario entonando canciones imaginarias a la muerte del sol imaginario Y en las noches de luna imaginaria sueña con la mujer imaginaria que le brindó su amor imaginario vuelve a sentir ese mismo dolor ese mismo placer imaginario y vuelve a palpitar el corazón del hombre imaginario.
Nicanor Parra
“El Hombre Imaginario”
Hojas de Parra
Santiago, Ganímedes. 1985
"El miedo del otro es lo contrario al amor. Uno se olvida de esto cuando piensa que el amor está ligado al erotismo, a la sexualidad y los placeres carnales. La cuestión del amor se opone al odio, es decir, al miedo de los demás. El odio nace del miedo. Y resulta que actualmente vivimos una desintegración de la unidad de poblamiento”.
"Ahora en la ciudad virtual, la familia no se expande más, se desintegra".[1]
Cada día, como hombres que somos, nos vemos enfrentados a situaciones y/o a acciones en donde debemos desafiar a algo tan impalpable y que va acechando nuestras vidas sin detención alguna, la tecnología, aquella en donde las comunicaciones, ya sean el Internet, “Chat”, e-mail, televisión, radio y hasta el mismo teléfono, va creando un ambiente que rompe con el esquema de la comunicación “sana” que dos personas pueden llegar a tener. Pues bien, se puede decir que si estos individuos, haciendo referencia a aquellos que ocupan estas tecnologías, quieren o pretenden llegar a un estado de comunicación entre si, lo lograran siempre y cuando estén “equipados” con estos implementos y así juntarse por algo llamado como “transmisión electromagnética”.
Ahora bien, basándome en el libro de Paul Virilio podré señalar como este intenta reflexionar acerca de cómo manejar ese tiempo virtual que él llama así, aquel tiempo que rompe con toda relación de pareja y amistad. Citaré un extracto del libro donde se puede apreciar como el autor nos intenta decir que debemos manejar la lengua, o más que eso, debemos volver a conversar: “Cuando uno se priva de la lectura y de la escritura, uno se priva de la palabra, por lo tanto, del otro. La socialización se hace a través de la lengua, las lenguas. La primera manera de amarse es a través de la palabra. Esta necesidad social se ve fuertemente amenazada por las tecnologías de la información".[2]. Aquí se puede apreciar que él nos intenta decir que la tecnología es algo que nos va arrastrando a una pérdida del propio cuerpo, al desgaste de las relaciones que establecemos con la naturaleza, sin darnos cuenta vamos desaprovechando nuestro entorno, menoscabando a nuestro prójimo, dilapidamos nuestras relaciones con los demás, aunque debemos decir que toda tecnología trae consigo cosas buenas y malas, pero en este caso yo diré que son mas “destacables” las situaciones malas, ejemplo claro en donde Paul Virilio nos da a conocer lo que perdemos cuando viene a implantarse la tecnología. El ascensor conlleva a la eliminación de la escalera, el ferrocarril subterráneo nos lleva a la pérdida del paisaje. No puede ser que estemos llegando a un punto en donde la tecnología sea mucho más fuerte que la relaciones entre hombres, no podemos dejar pasar atónitos como cada día perdemos nuestro mundo real y percibimos que se nos “implanta” un mundo virtual, en donde desperdiciamos nuestro cuerpo, en donde el “ciber-sexo”, el “ciber-amigo”, las “ciber-amistades”, arrancan con algo que es el contacto entre seres.
Debo enfatizar mi posición de acuerdo con respecto a lo que Paul Virilio habla de una posibilidad de un “accidente global”, toda tecnología por muy buena que parezca ser trae consigo su lado oscuro y/o negativo, con la creación del barco surgió el riesgo del hundimiento, con el invento del avión nació el riesgo de las caídas.
Cabe destacar que en el cibermundo, Paul Virilio, nos habla de una velocidad absoluta, que está relacionada con el poder absoluto, con el control absoluto, es casi como un poder divino, la omnividencia y la omnipotencia, donde no tiene nada que ver con la democracia, sino que es más bien una tiranía pura, ya que esta tiende a liquidar con la reflexión del hombre, y en cambio la democracia es solidaria, no solitaria como la suele ser la tiranía.
Estamos perdiendo nuestro cuerpo, nuestras ideas y nuestro mundo. Pues bien, se puede decir que la televisión es un medio ya muerto, “no-sobreviviente”, ya que el cine la esta reemplazando cada día más. La pérdida del mundo propio, la pérdida del cuerpo propio debe ser algún día compensada, de lo contrario esto se volverá insostenible entre nosotros. Tenemos que de algún modo recuperar el tacto de caminar, el tacto de percibir, el tacto de nuestros sentidos, porque cada vez que pasa el tiempo lo estamos inutilizando. Pero yo creo que en algún momento esto tendrá su choque, regresaremos y le restituiremos a nuestra madre tierra lo que algún día hemos desaprovechado.
Pero basta de críticas al hombre, ya que ahora haré referencia al manifiesto del surrealismo, de acuerdo a este podré decir que André Bretón en su libro éste hace una reflexión respecto a que el hombre es un soñador “sin remedio”, y que irremediablemente se convierte en un niño, se siente inmerso en ese pasado no tan lejano de la infancia donde las cosas y las situaciones eran maravillosas, extraordinarias, sorprendentes, pero que a través de los tiempos los educadores han ido despedazando. Bretón nos habla de una imaginación, algo que se acumula. Citaré un extracto donde hace mención a esa imaginación: “Amada imaginación, lo que más amo en ti es que jamás perdonas”[3]. A pesar de todo hemos recibido una conciencia, que está relacionada con una libertad espiritual única, aquella que debemos utilizar sabiamente, y esa libertad es la imaginación, la que se mencionaba anteriormente. Se puede apreciar en la siguiente cita como André Bretón ve a la imaginación:
“Tan sólo la imaginación me permite llegar a saber lo que puede llegar a ser”[4]
También podemos hablar de una imaginación que está asociada con la locura, en donde nos dice que sólo el loco es víctima de su propia imaginación. En este segmento se puede aprecia como relaciona la imaginación con la locura: “No será el miedo a la locura lo que nos obligue a bajar la bandera de la imaginación”.[5]
Cabe destacar que Bretón tiene un cierto recelo cuando habla de la actitud realista del hombre, ya que la considera como el resultado de la mediocridad, trata a la novela donde dice que los personajes que no son “llamativos” de algún modo, no contribuyen con nada, absolutamente nada, con el efecto estético que generalmente producen las novelas.
Paul Virilio, nos critica a un hombre que se está alejando y está desaprovechando el contacto humano debido a la tecnología que invade nuestros espacios y André Bretón critica a un hombre que está sujeto a una imaginación, que depende de uno si la dejamos pasar o somos producto de ella.
Aunque yo me pregunto: ¿Podremos ser fruto de una imaginación y consecuencia de una invasión de tecnología a la vez?. Pues yo creo que no. Todo depende de nosotros si queremos ser secuela de una irrupción de tecnología y desperdiciar nuestra imaginación.
[1] [1] Virilio Paul, Cibermundo ¿Una política suicida?, Editorial Les Editions Textuel, París, 1997.
[2] Virilio Paul, Cibermundo ¿Una política suicida?, Editorial Les Editions Textuel, París, 1997.
[3] Bretón André, Manifiesto del Surrealismo, Primer Manifiesto, Editorial Jean-Jacques Pauvert, Madrid, 1969.
[4] Bretón André, Manifiesto del Surrealismo, Primer Manifiesto, Editorial Jean-Jacques Pauvert, Madrid, 1969.
[5] Bretón André, Manifiesto del Surrealismo, Primer Manifiesto, Editorial Jean-Jacques Pauvert, Madrid, 1969.
